Por desgracia, la clase trabajadora está acostumbrada a las mentiras y a las humillaciones. Sin embargo, hoy empieza un antes y un después para los 'ilustres' de este país.
Eso de que no había dinero ya sabíamos que era falso. Es imposible, aunque ellos nos lo hagan creer, que las divisas desaparezcan por arte de magia. Pese a ello, parece ser que a los políticos y a la prensa "tradicional" de esta nuestra España les ha sorprendido la noticia como si de una secreta exclusiva se tratase.
La lista Falciani no ha hecho más que poner nombre y apellidos a todos aquellos que han cometido irregularidades fiscales (no siendo todas las personas que aparecen en la investigación culpables de delito). Un escándalo en mayúsculas que salpica a más de 100.000 personas de todo el mundo. La sucursal suiza del HSBC llegó a asesorar a sus clientes VIP en la mejor manera para ocultar su patrimonio en distintos paraísos fiscales. La corrupción y la codicia llegan a un límite cuando se colabora con terroristas y narcotraficantes. Cuando al llenarnos los bolsillos nos olvidamos de la ética.

Si nos adentramos en el terreno del periodismo, no encontramos cosas mejores. Hoy las portadas españolas no hablan de los Botín o de los Luca de Tena. Nada importa los millones que nos hayan robado. Que los políticos afirmen no saber qué es la pobreza energética. Que el 27% de la población de nuestro país, 12,8 millones de personas, esté en riesgo de pobreza o exclusión (hasta un 31,9% si nos centramos en niños).
A la prensa de un país democrático como es España le sigue interesando besar la mano que le da de comer. Porque el pueblo inculto no entiende que lo verdaderamente importante es el señor Monedero y los populistas de Podemos. ¿No han pensado nuestros políticos y medios de comunicación la pérdida que supone para el país los 2.000 millones que Emilio Botín ocultó?