Hoy me he levantado más republicana que nunca, pero que los monárquicos no se echen las manos a la cabeza. El sentimiento de estupor se va acrecentando conforme voy conociendo las noticias.
Ya voy a dejar de hablar de cifras, de historias, de muertes, de vidas. El problema de los desahucios es bien conocido por todos, aunque algunos sigan haciendo oídos sordos.
Ya me estoy cansando de ver cómo algunos bancos juegan a ser Dios. ¿Cómo es posible que nadie en el poder pueda, o quiera, frenar esta oleada de injusticia? ¿Por qué se les permite expulsar de sus casas a ancianos, personas enfermas y gente sin recursos mientras que conceden períodos de carencia a otras “personalidades”?