Esta mañana hemos conocido que el exconsejero madrileño de Sanidad, Juan José Güemes, dejará su puesto como asesor en el consejo de Unilabs. Ignacio González estará muy triste por ello ya que cree firmemente que los políticos deben tener otros empleos en las empresas privadas para que éstas también se aprovechen de sus conocimientos.
Pepa Bueno le ha tratado de explicar que “eso es lo que provoca desconfianza en el proceso de privatización. El hecho de que una experiencia adquirida en un puesto público se utilice luego para ganar dinero en el sector privado”. Y ahí volvemos a la táctica más antigua en el mundo de la política: y él también.
Ignacio González se defiende argumentando que “por qué eso no le parece mal en el caso de Felipe González, el señor Aznar, el señor Solbes o la señora Salgado. Todos ellos que, además, han ido a trabajar a empresas que están vinculadas y reguladas por el sector público y sobre las que tomaron decisiones concretas”. Parece que González no se entera que nos da igual quién fiche por qué empresa. A todos los metemos en el mismo saco porque lo único que quieren es llenarse los bolsillos en la Administración y cuando ya no puedan exprimirla más, pasarse al sector privado para seguir enriqueciéndose.
