La transmisión de imágenes a distancia mediante ondas hercianas marca nuestras vidas. Quizá es un modo complicado de decirlo pero, sin duda, la conocida como caja tonta ha sabido hacerse un hueco en todos los hogares. No nos podemos imaginar una casa sin televisión. La vemos para entretenernos, para informarnos pero, sobre todo, para que nos haga compañía. No somos capaces de vivir con el silencio, con la tranquilidad de nuestros pensamientos.
En 2011 cada español vio la televisión una media diaria de unas cuatro horas, 239 minutos. Una cifra que se ha posicionado como la más alta de toda la historia de España, ya que consumimos cinco minutos más que en 2010, y el aumento sigue en alza. La crisis económica no permite a los españoles salir tan a menudo por lo que prefieren quedarse en casa viendo la televisión.