190.000 personas se echaron ayer a las calles de Castellón, Valencia y Alicante para protestar contra los recortes sociales que está llevando, y llevará, a cabo Alberto Fabra. De todas esas manifestaciones la más multitudinaria tuvo lugar en Valencia y durante el recorrido una fracción de la marcha pasó junto a la casa de Francisco Camps gritando “culpable y corrupto”. Parece ser que pese a la no culpabilidad del político la población sigue indignada por la mala praxis.
Así se ha querido expresar en un editorial, publicado el 26 de enero, el diario La Vanguardia. Bajo el titular “no culpables, no inocentes” el texto explica que, pese a ser eximidos de sus cargos como imputados, ha habido una serie de pruebas, como las grabaciones telefónicas, que “dejan pocas dudas sobre el nivel de la relación –un punto vergonzosa y rayana en el compadreo más absoluto – que mantenían unos y otros”. En un momento de crisis, donde debería haber una mayor exigencia, se ha dejado patente “un modo de administrar el poder que dista mucho de la ejemplaridad”.