Ya huele a torrijas, natillas y potaje. La Semana Santa ha llegado y con ella las visitas a los familiares, las innumerables procesiones, los viajes a los pueblos y las eternas caravanas. Estamos en semana de bondad, de rezo, de confesión.
Pero en estas fechas, en lugar de sacar lo mejor de nosotros mismos, hay quien se sigue dedicando a promover la intolerancia, la homofobia y la desigualdad.
Como cada año, ¡vaya novedad!, la Delegación del Gobierno de Madrid ha prohibido la marcha atea. Esta procesión, prevista para mañana 28 de marzo a las 20.00 horas, discurriría por el barrio de Lavapiés. El equipo dirigido por Cristina Cifuentes se excusa bajo el pretexto de que la petición se hizo fuera de plazo e insta a los manifestantes a protestar en otra fecha.
“Ningún privilegio para las iglesias. Sin subvenciones a las iglesias, tendríamos la mejor enseñanza del mundo. Enseñanza pública y laica" iba a ser el slogan de la marcha.

