Estamos saturados de corrupción. Nosotros, los ciudadanos, tenemos los bolsillos vacíos. Los políticos, además de enriquecerse a costa nuestra, han logrado hacernos sentir culpables, responsabilizarnos de la crisis por vivir por encima de nuestras posibilidades.
La corrupción es una problemática que no sólo afecta a los españoles sino que está cobrando una gran relevancia en toda la Unión Europea. El Eurobarómetro publicado en febrero de 2012, llevado a cabo por la Comisión Europea, arrojó unos datos bastante desesperanzadores para sociedades como la española.
“La mayoría (74%) de los europeos cree que la corrupción es un problema grave en su país. La opinión pública es ligeramente más positiva que en 2009 (78%). Hay, sin embargo, importantes variaciones nacionales: los encuestados en Grecia (98%) son los más proclives, y los encuestados de Dinamarca (19%) son los menos propensos a pensar que la corrupción es un problema grave”.

