Vivo a, exactamente, 1705 kilómetros de Madrid, mi ciudad. Las circunstancias me hicieron emigrar y ahora no puedo visitar a mi familia y a mis amigos más de dos veces al año. Conocía las consecuencias y aún así dejé mi país en busca de trabajo.
Sin embargo, hay miles de jóvenes españoles que han tenido que dejar su hogar en otras circunstancias. Muchas personas que quieren perseguir su sueño de ser médico, arquitecto o periodista y cada año abandonan su ciudad para estudiar en una universidad de otra Comunidad. A ellos tampoco les resulta fácil visitar a sus familias o quedar con sus amigos a tomar algo.