Puede que este año en Portugal tengan unas blancas navidades pero felices… para eso debemos esperar. Los portugueses cada vez están más desmoralizados y más tristes ya que deben hacer todo tipo de artimañas para lograr llegar a fin de mes. Además, el nuevo gobierno se está viendo obligado a llevar a cabo una serie de medidas, para lograr recuperar la confianza europea, que no agradan a los ciudadanos.
Ya les ha sido recortada la paga extra de navidad y Pedro Passos, el primer ministro, no ha tenido reparos en insinuar que los profesores en paro, si quieren tener trabajo, deben buscarlo en países extranjeros. Además se ha facilitado el despido y reducido las indemnizaciones, que pasan de 30 días por año a no más de 12. Otra de las medidas que está encrespando a la población es la reducción del número de funcionarios, que deberán pasar de 500.000 a 470.000 antes de 2014.
La polémica, de nuevo, vuelve al ámbito sanitario. El país se está preparando para llevar a cabo unas reformas, aún más drásticas, que deben servir para devolver a la UE y al BCE el préstamo de casi 80.000 millones de euros. Las tarifas sanitarias, que harán recaudar al Gobierno portugués 100 millones de euros, se verán acrecentadas a partir de enero de 2012.